Cuando nos quieren hacer creer que "el Día de la Patria" es el 25 de
mayo, como habíamos citado en una nota anterior, lo primero que debe-
mos distinguir es la palabra en sí, "Patria". No tiene día, fecha, ni ven-
cimiento. En esta nota vamos a ver el montón de mitos que rodea a
esta dignísima fiesta cívica argentina, para refutarlos uno por uno.
Por definición etimológica "Patria" significa "país o comunidad natal o
adoptiva a la que se pertenece por motivos afectivos, jurídicos o históri-
cos". Por extensión, se denomina también a la tierra natal, o lugar de
origen. Comunidad que tiene en común un acervo cultural.
Incluso podríamos no ser originarios de un determinado "territorio" pe-
ro sentirnos parte de él (lazo afectivo) como si fuese desde siempre
nuestra patria. No la confundamos con "Pueblo" que es el conjunto de
habitantes de una población región o país, sin discriminar su lugar de
origen. En otras palabras, dentro de los integrantes de un "pueblo"
podríamos encontrar con connacionales, conviviendo con originarios
de otra Patria. Cuidado. Ejemplos tenemos muchos: Monteagudo, Azur-
duy, Brown, Liniers, Brandsen, etc. Ninguno de estos patriotas era
argentino.
Pero lo que hoy nos convoca al teclado es el famoso suceso de la "Revo-
lución de Mayo". Aclaremos que la Real Academia Española no quiere
mayúsculas en las fechas, pero en este caso se trata de un nombre propio,
un acontecimiento.
Con riesgo de cansar al lector de este blog, permitiéndonos ser reiterativos
en algunos casos, vamos a dar una hojeada, apenas por arriba, con una
decena de preguntas, digamos "folklóricas" o esenciales, para los que no
han tenido tiempo de abrevar en los libros de Historia, ensayos, correc-
ciones, revistas y notas de periodismo de investigación.
El mito del 25 de mayo nació de la febril, imaginación de un grupo de
noble gente, vinculada directamente a nuestra Historia, protagonista de la
misma, en otra época -por supuesto- que debía instalar (dice Felipe Pigna)
una versión romántica de los sucesos. Así es que Vicente Fidel López,
un historiador que entre otras cosas tuvo el privilegio de ser el hijo del
famoso Vicente López y Planes, y décadas más tarde Bartolomé Mitre
(ahijado de José Rondeau) fueron los encargados de dar el puntapié a
la "bola de mitos" que se transmitió de generación en generación.
Felizmente, en la década del '50 comienzan a aparecer los mal llamados
"revisionistas" de la Historia, que supieron originar -cada cual con su
propia polémica a cuestas- un movimiento que aún perdura, con ciertas
sinuosidades en su trayectoria, pero muy viva en la pluma de una genera-
ción de historiadores menos apegados a la rigidez académica propia de
esa respetable profesión.
Recopilamos entonces, las siete preguntas más relevantes.
¿Fue una Revolución la "Semana de Mayo" de 1810?
José María Rosa -descendiente del prócer- asegura que no. Si por el
término "revolución" entendemos un movimiento organizado con la
activa participación del pueblo, surge con claridad que no lo fue.
El "pueblo" de Buenos Aires, nunca mayor de 50,000 habitantes en esa
época, contando los "arrimados" - así se denominaba a los "mozos perdi-
dos" que formaban parte de la zona rural y se acercaban a la gran ciudad
portuaria, temporariamente...muchos años más tarde denominados despec-
tivamente "gauchos"- no participó.
Ni queriendo hubiese podido. Las invitaciones al Cabildo, que sesionaba
a principios de año generalmente, ese 22 de mayo se enviaron a "la parte
sana y principal del pueblo". Gente de probada capacidad y suficiencia
económica, instruída y con los impuestos al día.
O dicho de modo más crudo: Mujeres, indios, esclavos, vagos y atorran-
tes eran "persona no gratas". Estaban todos encerrados, temerosos, con el
mal recuerdo de las Invasiones Inglesas muy fresco todavía.
¿Y entonces, que fue?
Fue un golpe militar con apoyo civil. Nos duele decirlo, pero fue así. El
propio Coronel Saavedra -supuestamente debería custodiarlo- le retira el
apoyo al Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros (un marino cartaginés, naci-
do en 1755, héroe de la batalla de Trafalgar, donde dirigió el "Santísima
Trinidad", recibiendo poco después - a pesar de la derrota- el grado de
Almirante) y éste al verse acorralado, formula su frase "Ya que el pueblo
no me quiere y el ejército me abandona, hagan Uds. lo que les parezca"...
o algo por el estilo.
En otras palabras, renunció tras fracasar el primer intento de "Junta provi-
sional de Gobierno en nombre de su Majestad Fernando VII" que no
sobrevivió ni a la rechifla, como todos sabemos.
La fuerza del ejército levantado a favor de las ideas de los "patriotas"(pa-
ra nosotros) o "sublevados" (para los españoles) fue determinante, en el
desarrollo de los sucesos.
¿Repartieron escarapelas French y Beruti?
Estos dos patriotas casi ni se conocían. Mayo los unió tras un ideal, como
a muchos de ellos. Los catalanes Larrea y Matheu. El hijo de vascos Mi-
guel de Azcuénaga, otro militar, como Domingo French.
Sucedió que ante el llamado de los comuneros al Cabildo Abierto, en la
inmensa zona de la "Plaza de la Victoria" (Plaza de Mayo hoy día) había
que instalar "filtros" para asegurarse que la votación se incline a favor de
los criollos.
Los "Chisperos" como se los denominó, eran los encargados de asegurar
que quienes se presentaran en la áspera sesión del Cabildo. inclinen la
balanza. ¿Cómo distinguir a que facción de las ideas pertenecían?
Se discute si fueron, blancas, celestes, amarillas o rojas, si tenían el escudo
de Fernando VII o no. Lo que sí está probado es que las cintillas eran de
dos colores distintos, para facilitar la "labor" de los chisperos. Los
documentos oficiales dicen que de los 251 invitados, asisitieron 224.
¿Sospechoso, no?
Por último, la escarapela, tal como la conocemos, fue instituida por el
Triunvirato en 1812. Mal que la podían repartir entonces Domingo
French y Antonio Beruti.
¿Había señoras de miriñaque, peinetas, con paraguas y guantes en las ma-
nos como nos muestran los cuadros?
Vamos por partes. El paraguas existía, pero era un elemento de lujo, que
solamente usaba una élite en contadas ocasiones. No era para reunirse con
"gente de cualquier clase" en un plaza llena de barro. Además, eran mucho
más pequeños que lo que hoy conocemos por tal. Un adorno casi, para
llevar a las tertulias un día nublado, digamos.
Las mujeres, como quedó dicho, no tenían ningún acceso a la vida política.
¿Suena temerario? No necesariamente significa que no pudieron haber esta-
do un puñado de damas de la época en la plaza, pero seguramente eran una
minoría.
Los peinetones fueron creados en Europa en 1828. Su instalación en la
mitología seguramente obedeció a razones comerciales, que hoy nos resul-
tan incomprensibles.
Las carretas de los cuadros, por ejemplo, se situaban en la otra mitad de
la plaza, detrás de la Recova, edificio que partía en dos la plaza, que fue
demolido en 1883 por orden del "progresista" Torcuato de Alvear.
Difícilmente podrían estar en las cercanías del Cabildo, edificio símbolo
del gobierno, en Buenos Aires y en cualquier lugar del mundo.
¿Fue el primer gobierno patrio?
Ése es el más lamentable de los mitos. En ninguna conclusión de las se-
siones del Cabildo figura que sería un gobierno autónomo, sino que la
"Junta Superior Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la
Plata a nombre del Señor Don Fernando VII" , tal su verdadero nombre,
que para nosotros es "Primera Junta", reflejó un delicado equilibrio entre
las diferentes posturas.
El sólo hecho que en el nombre de la misma figure "el Señor" y no "Su
Majestad" -tácitamente no lo reconocían como rey, estaba preso- es todo
un triunfo en sí.
Pero a diferencia de la "Revolución de Chuquisaca" del 25 de mayo del
año anterior (1809) no habla de emancipación, autonomía, independencia.
No declara ninguna guerra, no se gobierna para sí mismo, sino "provisoria-
mente a nombre del Señor".
Fue el primer gobierno con criollos. Por eso proponemos desde esta
humilde hoja denominar el 25 de mayo como "Primer grito de libertad",
como los uruguayos tienen el "Grito de Asencio".
El Charcas, o Chuquisaca (actual Sucre "la ciudad de los tres nombres")
en cambio, salieron todos a gritar por la independencia, gran parte del
pueblo. Fueron aplastados, fusilados, desterrados. Sus ideólogos huye-
ron camuflados, y entre ellos teníamos a ardientes estudiantes de su
famosísima Universidad, como Mariano Moreno. Un claro ejemplo de
que "las ideas no se matan" como dijo ese general francés, del cual Domin-
go Faustino Sarmiento sería admirador.
Tampoco podía tener autonomía económica, como ya habrán deducido
los más avezados en números.
¿Tienen algo que ver la mazamorra, el locro, las empanadas, el vendedor
de velas y el sereno, que forman parte del "folklore" de los actos escolares?
En una interesante nota aparecida en "Los Andes" de Mendoza, dos historia-
dores nos comentan sobre este aspecto. La mazamorra era una "comida de
segunda" de ciertos sectores. Obviamente que cada porteño no la iba a llevar
a su mesa un domingo, por ejemplo.
Las empanadas, eran lo que son. Una comida al paso, destinada para los que
por razones de trabajo, no podían sentarse a comer "como Dios manda". No
era el caso de un acaudalado comerciante, con dos o tres esclavos.
El vendedor de velas existía, aunque las mismas no eran de parafina, como
cada lector imaginará. Eran de cera y sebo, duraban lo que un lirio. Y las
que vendían en la calle, no serían de la mejor calidad, precisamente, Las co-
plas que se le añaden son pura tradición.
El sereno no existió hasta 1830 y era un precursor de lo que hoy significa
para la sociedad el metereólogo. Anunciaba la tendencia del tiempo. Lo
que existía era el encendedor de farolas en el centro. El Virrey Vértiz y Sal-
cedo fue el "iluminador de Buenos Aires". Presumiblemente, cada vela
debía tener un encargado de reponerla y eventualmente arrimar una llama a
su pabilo.
El locro es un plato originario del noroeste argentino. Ya había llegado pero
no era tan popular. Lo que está probado es que las clases bajas hacían los que
se denominaba popularmente "olla podrida" donde iban a parar carnes y verdu-
ras en modo aleatorio, una especie de guisado, con lo que había a mano en
la "Recova de la carne", que así le decían al edificio que cumplía la función
de mercado público.
El mate existía, por cierto, aunque estaba mal visto "porque es cosa de vagos",
llegando hasta a prohibírselo en los años 1600 "para fomentar el trabajo". En
cuanto a las tortas fritas, llamadas en Chile sopaipillas (los mendocinos las
llaman así también) existían y no respetaban clase social. La única diferencia
con la actualidad es que se las freía con grasa, como aún se dice entre la gen-
te de campo "la verdadera no se fríe en aceite, eso es cosa de gringos".
Y así podríamos seguir con varias comidas, pero el fin de esa nota no es
activar jugos gástricos.
¿Es cierto que había dos bandos, "morenistas" y "saavedristas"?
Había varios bandos, no había una línea nítida que las diferencie. Se forzó la
aglutinación de ideas en dos bandos para poder llegar a un acuerdo provisorio.
La separación vino después, con el transcurso de los hechos, cuando se vieron
al frente de un caos financiero e institucional y tuvieron que improvisar
medidas.
Uno era partidario de lo drástico e inmediato (Moreno) y el otro un moderado
(Saavedra). Un abogado visionario versus un militar, que sabía que en ocho
meses España podría armar una flota y bombardear el fuerte de Buenos Aires.
Pero en Mayo, en los días de los Cabildos (Abierto y del otro) había tal
pluralidad de posturas que la sesión del Cabildo Abierto terminó casi cuando
despuntaba el alba. Resultado: 158 votos a favor de la deposición del Virrey
-dividido a su vez en dos bandos, 66 votaron para que sea el Cabildo quien
designe sucesor, y 92 para que sea el pueblo quien lo designe- y 66 a favor
de la permanencia de Cisneros en su cargo.
Además, todos conocemos las ideas de Belgrano (poner un descendiente de
incas) las cartas de Saavedra con la Infanta Carlota, que estaba en Brasil
lista para heredar el trono de Portugal en cuanto derroten a Napoleón o a
su hermano "Pepe Botellas", arrastrando con su capa todos los dominios
que la corona española desdeñase.
La división en dos posturas netas es otro mito, para simplificar las ideas
revolucionarias, para agrandar a su vez la figura de Moreno, en desmedro
de Saavedra, que como se sabrá, murió pobre y olvidado en el destierro.
El eterno juego de las antinomias al que los argentinos somos tan afectos,
diría Borges.
En sus memorias, Saavedra ataca ferozmente a sus compañeros de la
"Primera Junta" poniendo en tela de juicio su supuesto "patriotismo".
Pero ¿Qué fue de ellos? ¿De dónde salieron? ¿Qué papel ocuparon
luego en la Historia , teniendo en cuanta que la Primera Junta tuvo
un efímero período de gobierno?
Ésta es la pregunta del millón. Algunos murieron prematuramente,
como Manuel Alberti, un abogado probablemente promovido por la
facción del obispo Benito de Lué y Riega (partidario de Cisneros,
cabeza visible de los conservadores...y no era para menos, recordemos
que la Iglesia era Registro Civil y Cementerio para los que podían
pagar estos servicios) con funciones en un convento y colegio.
Sabemos del final de Moreno, envenenado en alta mar para que no
alborotase más con sus sueños de autodeterminación. Larrea fue
un comerciante que proveyó de armas a la Revolución -según
Saavedra obteniendo pingües beneficios- pero posteriormente es
junto a Alvear, Brown y otros prohombres, uno de los creadores de
la Armada nacional. Se ocupó de reunir fondos, nada menos.
De French es conocida su trayectoria militar, estuvo en el sitio de
Montevideo en 1814, condujo refuerzos al Ejército del Norte en
1815 y debió marchar a Estados Unidos -con Dorrego- en 1817
por oponerse a la política del Directorio. Regresó a su ciudad natal
en 1819, en la que murió el 4 de junio de 1825 (se salvó de presen-
ciar el inicio de hostilidades contra el Imperio de Brasil, por
suerte).
Lo que pocos saben es que era el virtual "cartero de Buenso Aires"
que por su brillante defensa de la ciudad en las Invasiones Inglesas,
el Virrey Liniers ("el franchute Liniers") lo nombró teniente coronel
en 1808, La "Primera Junta" lo pone al frente del cuerpo de infante-
ría llamado oficialmente "de América" aunque todos le llamaban "de
la Estrella" por la estrella que los soldados llevaban en el brazo
derecho.
Por esas paradojas de los turbios tiempos de "las" revoluciones, a
French le tocó escoltar a Castelli cuando fusiló a Liniers y sus
secuaces en Córdoba. En abril de 1811, por apoyar al movimiento
en favor de los "saavedristas" fue desterrado a la Patagonia, como le
sucedería unos años más tarde al propio Saavedra.
Juan José Paso siguió prendido a los cargos públicos, su fama de
orador era merecida, cuentan las crónicas de la época.
Contar lo que fue de cada uno de los integrantes de la Junta nos
llevaría mucho tiempo y espacio. Lo importante es saber que no vivieron
el resto de su vida de los réditos de su accionar en los días de mayo de
1810. No se jactaron de nada, no hicieron autobombo en ningún acto
político, no aumentaron su patrimonio personal. Con eso ya basta.
¿Y el gaucho de bombachas y alpargatas?¿Donde encaja?
A esta altura de la nota, el amigo lector estará sonriendo, sospechando
de la respuesta. El "gaucho" entraba en determinados horarios a la
gran aldea y se iba por donde llegaba. Su presencia era forzosamente
necesaria, por sus productos, pero es incorrecto denominarlos así.
El "trenzudo" de las periferias, no participó del movimiento de Mayo
de 1810. Cuando los habitantes de los alrededores de Buenos Aires
se enteraron que los porteños habían hecho una revolución sin ellos...
¡Ay, Dios! Esa es otra historia: la "Revolución de las trenzas" o la
asonada de Joaquín Campana y sus secuaces, de abril de 1811. El
primer intento desestabilizador, motín, sublevación de masas, cada
facción le dio el nombre más defenestrador posible, según su propia
conveniencia. "Todo es depende del ángulo desde el que se mire", co-
mo decían nuestros abuelos.
El gaucho estaba muy lejos y era muy bruto, A tal punto que muchos
de nuestros próceres no querían elecciones (hasta los tiempos de
Sarmiento se pensó así) porque "el argentino no estaba suficientemen-
te instruído como para votar". Estaba crudo para votar ¿Estaba?
El argentino de hoy con sus votos "emocionales" ¿ lo estará?
@AleSpizzirri
rumboalpodio@gmail.com
Imágenes : los cuadros son del M.H.N. y la foto de las
"sopaipillas" de www.miabuelitaana.cl


