martes, 2 de agosto de 2016

El "holandés de los ojos verdes" de S.M.A.T.A. otro crimen impune

Dirigentes sindicales acusados de pactar con las patronales de espalda a la masa
de los trabajadores de base, hubo siempre. Acusados, con o sin razón, de "traido-
res" a la causa, estamos hartos de leer, todos los días, en los diarios ¿no es así?
Muy bien, pero de ahí, a que un sector se atribuya el poder de matar a sangre fría
a un sindicalista, es ya otro asunto. Es un acto de barbarie, lisa y llanamente un
crimen. Claro que la línea que separa una y otra acción, en los convulsos años '70
estaba difusa, o tal vez era una línea borroneada, permeable según de que lado se
la miraba...
Captura de pantalla del discurso del gremialista en un acto, disponible en You Tube.


Hoy les voy a contar la historia de un dirigente sindical de los hoy denominados
"acuerdistas", un gremialista fuera de época, un visionario, que creía en la voluntad
de dialogar, consensuar, más allá de las fogosas palabras que "se debía" emplear en
los mitines, para apacigar a esa (eterna) facción de inconformistas que todo sindicato
que se precie de tal sabe tener en sus filas.

Cuando Dirck Henry Kloosteman (nacido un 18 de marzo de 1933) se recibió de Ing.
mecánico en la Univ. de La Plata nunca imaginó que alguna vez sería sindicalista y
delegado de los trabajadores argentinos ante organismos internacionales. Recién en
1962 y no muy convencido, se afilió a S.M.A.T.A. el gremio de los mecánicos y de
los trabajadores de la -por aquellos tiempos floreciente- industria automotriz.

Dos años después, se interesó por el movimiento sindical, y apenas un año después
(1965) fue electo delegado y miembro de la "Comisión Interna de reclamos" de IAFA-
Peugeot. El ascenso del "holandés de los ojos verdes" fue fulminante. Así lo describen
las crónicas de la época, con calificativos como éstos: "Alto, rubio, de voz grave y
pausada, y ese gesto imperturbable propio de los grandes hombres".

En 1966 entró a la comisión directiva tras la votación, en carácter de vocal, y dos años
más tarde (1968) ya estaba al frente del sindicato entero. Pero para entender esto,
forzosamente debemos trazar un intento de panorama, introducir esta historia dentro
de los convulsionados fines de los '60, principios de los '70. Sí, época del "Cordoba-
zo" , "Viborazo", etc.   sin miedo a quedar atrapado en el pendular movimiento de la
acción- consecuencia. Aún a cuesta de algún que otro error de interpretación o
semántico, del cual ningún autor está exento. lo resumiríamos así.

S.M.A.T.A se fundó en 1940, bajo el impulso del ascendente Coronel Perón, ministro
de la dictadura y posteriormente General y presidente constitucional. Tenía pues, de
nacimiento la impronta peronista..."se ajustó al modelo sindical propuesto por el Gene-
ral Perón", a sabiendas de aquella máxima que nadie repetía en voz alta pero que cada
trabajador tenía grabado entre ceja y ceja al llegar a una fábrica: "Los sindicatos son
de Perón".

Todos hemos escuchado hablar de esa enorme masa de provincianos que emigraron a
Buenos Aires, la "tierra prometida" donde abundaba la demanda de mano de obra. Y
la oferta de las automotrices eran una de las más atrayentes.

Ahora bien, el General benefactor huyó a España y los "dictadores" (militares) fueron
despojando al obrero uno por uno de los derechos adquiridos. Ergo: eran una caldera
a punto de entrar en embullición, a fines de los '60. Y toda la burocracia sindical, y los
políticos (sobrevivientes en su trinchera o exiliados) bien lo sabían. Ese descontento
era el caldo de cultivo perfecto.

En la época del ascenso de Kloosterman, la izquierda iba ganando terreno en los
grandes sindicatos del Gran Buenos Aires y fundamentalmente, de Córdoba. (Sitrac,
Sitram, Fiat, Perkins, Ika-Renault, Peugeot, General Motors, etc.)

Se iban eligiendo "delegados de base" clasistas y animosos, que discutían con las
patronales, los problemas más urticantes, como los horarios de trabajo, los ritmos
de producción, etc. (la hoy mal llamada "productividad"). Decidían de manera
expedita en asambleas, emprendían conflictos que incluían tomas, rehenes,
enfrentamientos con la policía... se aliaban sin preámbulos con trabajadores de
otros gremios y con combativos estudiantes.

En ese contexto llega Dirk Henry a la dirección de uno de los sindicatos de "peso
pesado" en la C.G.T. (que a su vez tenía su propia interna, Rucci  vs. Tosco) o
de los hoy denominados "gordos" de la C.G.T.

Su lugarteniente, como si fuese una película norteamericana de gángsters, era un
perito contable: José Rodríguez, "el gordo Rodríguez" que compartiera con él las
grandes letras de la boleta azul y blanca en las elecciones del sindicato.

Héctor "Laucha" Ríos fue un piloto que con esta Chevy amarilla en 1974 compitió 
en el popular TC, llevando en el parabrisas un homenaje a Kloosterman.



Ninguno de los dos era demasiado popular entre los trabajadores del gremio. Dirk
Henry había sido "toma tiempos", es decir el elegido por la Peugeot para que le
controle a sus pares "los tiempos y ritmos de trabajo en la fábrica (y probablemen-
te, aumentarlos)" *

Rodríguez, por su parte, era Contador auxiliar en la Deutz. Sabido es que los trabaja-
dores rasos miran con malos ojos a los "chupamedias de la patronal". Incluso algunos
autores van más lejos aún, al no considerar a D.H.K. "ni mecánico, ni mucho menos
obrero" (1) es más, le objetaban que "jamás agarró una soldadora" o alguna otra
herramienta para la foto, al estilo del polaco Lech Walesa en los '80, o de "Lula"
Da Silva un poquito más cerca.

En esos clásico murmullos de entrecasa, circulaban esos comentarios filosos tipo
"llegó (a secretario general) porque una mano negra reventó las urnas, es un nene
mimado de los milicos"...eran los tiempos del inflexible dictador Onganía.

Por desgracia, Kloosterman abrevó en las turbias aguas de la convocatoria del
general que usurpó el sillón presidencial mediante un golpe de estado. Para los
"duros" del sindicato, era un "intervencionista" en referencia a llamado del
gobierno de facto para la "renovación" de los sindicatos, aunque hoy sabemos
que la palabra más correcta hubiese sido "pacificación" (de los sindicatos).

Se asegura que era en realidad un acuerdo entre los militares y los empresarios de
las automotrices, para perseguir, solapadamente o no, a los opositores. Ése fue el
germen del mote de "traidor" que se le endilgaría a D.H.K.

El mote se "contagió" cuando D.H.K. pactó durante su gestión los llamados "quita
zonales", disminución salarial que afectaba a los trabajadores que no residían en
Buenos Aires.

Para colmo de males, él cavó su propia fosa en una fallida frase a la salida de una
de las tantas reuniones de sindicalistas "auspiciadas" por el gobierno, cuando
expresó: "Nunca me puse la camiseta de peronista".

El resultado de las reuniones no podía ser otro..."Cada conflicto terminaba con
cientos de despedidos (N.de R. una verdadera purga) cualquier parecido con la
actualidad no es mera coincidencia, la mayoría de los despedidos eran activistas
u  "opositores"" (2)

Entiéndase bien. Virtualmente, "la izquierda peronista" que emergió victoriosa
(o  por lo menos fortalecida, orgullosa de sus cicatrices) del Cordobazo, del
Rosariazo, etc. fue ganando espacio en los sindicatos, y por supuesto, S.M.A.T.A.
no fue la excepción.

Y hay que tener en cuenta que después de los grandes enfrentamientos ya citados,
los sindicatos recibieron miles de solicitudes de afiliación. Ya nadie quería
permanecer indiferente.

No solamente cuestionaban al gobierno militar, se animaron a mucho más, a
desafiar todo el orden capitalista. Es curioso poder volver a ver el periódico
partidario "El descamisado" (era mucho más que un pasquín impreso a cuatro
colores en papel glasé, oficiaba de voz de mando) en cuyo primer número,
aparece una curiosa nota "despidiendo" al dirigente: "Henry Dirck Klooster-
man (sic) está haciendo las valijas, porque sabe que se avecina una época de reti-
ros" (3)

Anticipaba sin rodeos la presentación de su renuncia, el ascenso de Rodríguez al
máximo cargo del sindicato, y la partida de D.H.K. del país, pues supuestamente
"le aguarda(ba) un futuro en Nueva York o en Ginebra, con un sueldo de dos mil
dólares mensuales"..."como premio a tres años de gestión y setentay nueve viajes
por países del mundo" (4) como podemos ver la descalificación pública no es arte de
nuestros tiempos, se la practica desde Caín y Abel para acá.

Pero Dirk Henry no llegó a renunciar. O tal vez tenía en algún lugar de su auto la
renuncia lista, vaya a saberse. Lo cierto que una mañana de otoño del mismo año
en que "el General" anunció que "retornaría" gracias al "waiver" que el general
Alejandro Lanusse le gestionó (ante sus pares y ante parte de la sociedad argenti-
na) más precisamente el 22 de mayo de 1973, fue asesinado en las cercanías de
su casa, en calle 51 al 1687 en La Plata, por dos jóvenes que estuvieron más de
dos horas esperándolo, camuflados como mecánicos que intentaban arreglar un
Citroen a pocos metros.

Fue un asesinato a sangre fría. Cuatro balazos, a pocos metros de las ventanas de
la casa en la que convivía con su mujer y sus hijos. La noticia pasó inadvertida,
en esa época en que las noticias de atentados, bombas y asesinatos eran esa
parte del diario que aburría, de tan persistentes.

A apenas dos días de la asunción del "tío querido" Héctor J. Cámpora, el dentis-
ta generoso que aceptó ser un tubo de ensayo para propiciar el retorno del adalid
de la "justicia social" al poder, poco meses después, mediante su renuncia, nadie
quería mirar para atrás. Los diarios eran en tinta negra, afortunadamente. No se
dio el caso que "chorreen sangre" como se dice ahora.

Emitir un juicio sobre estos terribles asesinatos es temerario, aún hoy, cuarenta
años después. La guerrilla peronista, se dijo, había optado por una "guerra domés-
tica" contra la derecha y contra la "burocracia sindical".


Perón apuró el regreso no tanto como para llegar a la presidencia, sino para inten-
tar desviar el ascenso dentro de los sindicatos, de las facciones que sin pudor
alguno "tumbaban" a los "traidores", como explica Horacio Verbitsky en su libro
"Ezeiza".

Verbitsky, más lejos aún, asegura que los francotiradores de Ezeiza fueron capitanea-
dos por Adalberto Orbiso, el sindicalista que ¡Oh, casualidad! ocupó la silla vacante
 de Kloosterman. (Este señor Orbiso, hoy sigue caminando tranquilamente por los
pagos de Morón, como militante del "Frente Renovador" de Sergio Massa).


El mandato de Perón era "imponer orden" lo que traducido al lenguaje partidario
de aquellos tiempos significaba que a los que se oponían a la fórmula Cámpora-
Solano Lima debían ser perseguidos. Así, sin ponerse colorados. Tenemos que te-
ner en cuenta que la filial cordobesa de S.M.A.T.A. fue intervenida en la gestión
de Kloosterman, por "propiciar el voto en blanco".

Perón e Isabel no eran ajenos al devenir de este enfrentamiento entre su propia
tropa, es más, usaron maquiavélicamente a la "oprimida" derecha reaccionaria
para dar vía libre a fuerzas paramilitares, de triste recuerdo.

El "Comando Nacional" de las F.A.P. (Fuerzas Armadas Peronistas) se atribuyó
el "ajusticiamiento" de Dirk Henry Kloosterman con un detalle ("a las 12 y 35 del
día...") que hoy hiela la sangre.

Encabezaba el comunicado este párrafo:

  "Para lograr una patria sin explotadores, no alcanza en 
 depositar la confianza en nuestro líder. Hay que conver-
 tir esa confianza y (la) conciencia de clase obrera
 explotada en una organización capaz de enfrentar al
 enemigo y derrotarlo(...)

No hace falta ser perito ni experto en oratoria para encontrar similitudes en estos
insensatos vocablos con la futura dialéctica de los Montoneros, el E.R.P. y otras
facciones supuestamente revolucionarias -todas decían serlo aunque sus ideolo-
fías no tenían demasiados puntos de contacto, salvo el decálogo del General
en exilio- que años más tarde azotarían el país, en especial la zona del monte
tucumano.

Estas líneas tienen por finalidad rescatar del olvido a undirigente, entre los cientos
miles, que desde el puesto que la vida les dio, supieron entender de la importancia
de su cargo, por minúscula que parezca.

Traidor o no a la causa de los trabajadores, Dirk Henry Kloosterman dejó como
legado la adquisición de los terrenos del Centro recreativo del sindicato, el que
hoy lleva su nombre, en las inmediaciones de la ciudad de Cañuelas. Un
apeadero de ferrocarril lleva su nombre, en las cercanías de Alejandro Korn,
en la provincia de Buenos Aires, e incluso una calle lleva su nombre.

También fue fundador del hotel de turismo "24 de febrero" en la ciudad de Mar
del Plata, y de la hostería "17 de octubre" en la provincia de San Luis. Visto hoy
en día, con la Argentina pacificada, en la cual solamente una casta de privilegia-
dos puede hacer cosas que luego la acción de la justicia cataloga como "corrupción",
el caso de un dirigente sindical asesinado por acudir a pactar con el gobierno
de turno, parece incomprensible, un absurdo.

Una mancha, un error imposible de enmendar. Si hoy, grupos armados de
"patriotas" salieran a abatir a dirigentes, sindicalistas y funcionarios sospecho-
sos ¿Quién quedaría vivo?

Por eso decíamos al principio, fue un acto de barbarie. No es necesario ser
militar, gritar frases más o menos espontáneas con grandilocuencia blandien-
do en una mano una espada, ni morir de sífilis, o en la pobreza extrema, ni
fusilado por error (Liniers) ni sepultado vivo en alta mar (con los ingleses y
su sentido del ahorro nunca se sabe) para ser un héroe.


Los argentinos tenemos una deuda pendiente, no solamente con los generales
desobedientes como Monteagudo, sino con los minúsculos "don nadie" que
con su sangre, nos dejaron este país en el que puedes salir a la calle al atarde-
cer, tranquilamente, caminando por los parques, sin temor a que te pregunten
el nombre y a quemarropa, te disparen por pensar diferente.

Salvo excepciones, claro está, que confirman la regla.

@AleSpizzirri

Bibliografía:

(*) (1) y (2) Nota de Lucho Aguilar en www.pts.org.ar "Buenos muchachos. 
            La historia negra de la burocracia del S.M.A.T.A. 

Facsímil la tapa de la revista "Descamisados" y nota interior, de.
            ruinasdigitales.com/descamisado/henry-dirck-kloosteman

            (3) ibídice.

Para ver en You Tube el discurso de D.H.K. en un estadio:
           https://yotu.be/AbeiOZtlqcs

Para leer el pedido de justicia que en mato de 2013 SMATA formuló 
en su sitio oficial:
           http://www.smata.com.ar/novedades/secretarias/Prensa_y_Difusion/2013/22_de_mayo_Kloosterman.html



Apéndice del autor: (4) se refería a la representación de la C.G.T. que Dirk
                                      Henry Kloosterman ejerció ante el dudoso ente
                                      internacional C.I.T.I.M, auspiciado por EE.UU. y
                                      otros países desarrollados. No viajó por mandato de
                                      los trabajadores, sino por invitación expresa de los
                                      funcionarios del gobierno de facto.